
Rowenta Turbo Silence Extreme - Ventilador de pie 40 cm
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La mayoría de estos aparatos prometen silencio pero terminan zumbando en las orejas cuando intentas dormir. Al encender este modelo, que cuenta con una cabeza de 40 cm, lo que me llamó la atención fue la gestión del aire a bajas revoluciones. En el ajuste más bajo, el movimiento es constante pero casi imperceptible tanto al oído como a la piel.
La construcción se nota sólida al tacto. No es el típico ventilador de plástico que vibra sobre el suelo con cada oscilación. La base tiene el peso suficiente para que no se tambalee, incluso cuando lo pones a máxima potencia. El montaje no me llevó mucho tiempo, aunque los encajes requieren un poco de paciencia para que todo quede perfectamente alineado.
Hay un par de cosas que aprendes sobre la marcha. El modo nocturno es, efectivamente, el punto más fuerte de este dispositivo, pero hay que tener en cuenta que para lograr ese silencio, el flujo de aire se reduce drásticamente. Es una brisa muy suave, pensada para refrescar sin molestar, no para enfriar una habitación que esté a treinta grados.
Por otro lado, la altura es ajustable, lo que ayuda a dirigir el aire hacia la cama o el sofá sin que tengas que poner objetos debajo. La oscilación es bastante fluida. Sin embargo, el mando a distancia es sencillo y, aunque cumple su función, se siente algo ligero en la mano.
Lo que separa a este ventilador de pie de otros es la consistencia. Muchos aparatos de este tipo pierden eficacia al poco tiempo de uso o empiezan a generar ruidos mecánicos por piezas mal ajustadas. Después de una semana, el motor sigue comportándose igual que el primer día.
Si buscas algo que sea extremadamente silencioso, el modo Silent Night es realmente lo que necesitas, siempre que tus expectativas se ajusten a una brisa suave. Eso sí, ten presente que el cable de alimentación tiene una longitud estándar y quizás necesites un alargador si planeas moverlo por habitaciones muy grandes donde los enchufes no están cerca de la zona de descanso.
El diseño es moderno y encaja en cualquier rincón sin desentonar. Es un aparato honesto que cumple con lo que promete en cuanto a niveles de ruido, aunque la potencia máxima deba reservarse solo para cuando el calor es realmente intenso.
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Una placa de inducción Cata de 2100 W consume aproximadamente 1,5 kWh por hora de uso continuo, mientras que una de 1800 W ahorra alrededor de 0,3 kWh, lo que se traduce en 5 €–8 € menos al año según el número de cocciones.