Lo que esperaba y lo que me he encontrado
Al abrir la caja, la primera impresión es la del chasis de titanio azul: sólido, con un tacto que transmite durabilidad. La pantalla de 6,7 pulgadas ocupa gran parte del frontal, sin marcos visibles. En uso, la IA integrada mejora la captura de fotos con ajustes automáticos que realmente marcan la diferencia, sobre todo en situaciones de poca luz. La respuesta del procesador es fluida, y con 12 GB de RAM los cambios de aplicación son casi imperceptibles.
Sin embargo, el tamaño del dispositivo no pasa desapercibido. En el bolsillo del pantalón o en la mano, el teléfono se siente algo voluminoso, lo que puede resultar incómodo para usuarios que prefieren algo más compacto. La autonomía, aunque suficiente para un día de uso moderado, no alcanza para jornadas intensas de grabación de vídeo sin recargar.
Lo bueno, lo regular y lo que no termina de convencer
En el lado positivo, el sensor de cámara de 108 MP, apoyado por la IA, ofrece resultados con detalle y rango dinámico que compiten con cámaras dedicadas. La conectividad 5G es estable y permite descargas rápidas, algo esencial para creadores que dependen de la nube. El almacenamiento de 512 GB es amplio, evitando la necesidad de tarjetas micro‑SD.
En el aspecto regular, el sistema de sonido se mantiene en un nivel aceptable pero sin sobresalir; los altavoces no llenan la habitación como algunos competidores. El software incluye la suite de IA, pero requiere permisos que algunos usuarios pueden considerar invasivos.
Lo que no termina de convencer es la ausencia de un cargador rápido en la caja, algo que se ha vuelto habitual. Si bien el teléfono soporta carga rápida, hay que adquirir el adaptador por separado.
- Pantalla OLED 6,7" con tasa de refresco 120 Hz
- Procesador Snapdragon 8 Gen 3
- Cámara principal 108 MP + ultra gran angular 12 MP
- Batería 5000 mAh, carga rápida 45 W (cargador no incluido)
- 12 GB RAM, 512 GB almacenamiento interno
En resumen, el Samsung Galaxy S25 Edge 5G ofrece un conjunto de características pensado para usuarios que no comprometen la calidad de imagen ni la velocidad de procesamiento. La única pega realista es su tamaño y la necesidad de comprar el cargador rápido por separado. Un detalle que a menudo pasa desapercibido: el puerto USB‑C está reforzado con una aleación que mejora la resistencia al desgaste cotidiano.